Santiago Proteger Nuestro
deber siempre es a los pacientes que están indefensos y que están más
indefensos porque nuestra especialidad los lleva a ese punto. Fue un momento de
mucho pánico, fue un momento de temor, de incertidumbre”, explica Claudia
Komarony, médica del Hospital Universitario del Valle.
Junto a ella estaba Mauricio Valencia, estudiante de medicina, quien relata que
“quizás es normal sentir miedo, pero creo que a pesar del miedo también podemos
estar ahí para apoyar a los otros. Y ese es el mensaje más importante, que a
pesar de que todos estemos asustados ahora, podemos estar ahí para los demás y
todos juntos”.
Claudia y Mauricio no abandonaron a la paciente durante el terremoto del 10 de
agosto, en un acto que fue mucho más que un procedimiento médico, un acto de
humanidad.
“No sabíamos lo que estaba pasando afuera ni la magnitud de lo que estaba
sucediendo. Fue muy grave y muy angustioso ver cómo nuestros equipos se movían
a nuestro alrededor, cómo la mesa quirúrgica se movía y había un temor muy
especial a que la paciente se cayera de la mesa o que la mesa se volcara y
cayera sobre nosotros. Así que estuvimos ahí sosteniéndola”, comenta Komarony.
Mientras Mauricio dice que “con pequeñas acciones vamos a lograr que el valle
vuelva a crecer, y con el apoyo desde la parte política, desde la parte de la
salud, desde la parte de todos los organismos que se encuentran apoyándonos, el
día de hoy vamos a sacar el valle adelante y vamos a hacer todo mucho
mejor”.Por su valentía la Gobernación
del Valle del Cauca les otorgó la Orden al Mérito Vallecaucano
reconociendo su valor y humanidad.

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