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ALCALDIA PEREIRA

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PEREIRA

DIMENSIONES EL PAÍS QUE SUEÑO URIEL ESCOBAR BARRIOS, M.D.


A lo largo de su historia como República, en Colombia ha habido muchos factores que han impedido un desarrollo beneficioso para la gran mayoría de sus habitantes. Voy a destacar 3: el primero, la guerra fratricida que por más de 60 años ha enfrentado a bandos irreconciliables, los cuales han tenido como imperativo la extinción o el sometimiento del otro; el segundo, la perpetuación de castas o familias en la dirección del Estado, que se han preocupado principalmente por gobernar para su propio interés; y el tercero, el abandono de grandes grupos poblacionales por parte del Estado, que no cuentan con los mínimos elementos vitales para tener una vida digna, lo cual ha posicionado a nuestro país como uno de los más inequitativos en el mundo en cuanto a la distribución de riqueza.

La situación actual de descrédito de la institucionalidad y de corrupción a todos los niveles nos dibuja un panorama sombrío sobre el futuro de la patria. Sin embargo, se aproxima una nueva contienda para elegir al próximo presidente de la República, y no podemos perder la esperanza de un mejor porvenir para las nuevas generaciones de compatriotas. ¿Cuál es la Colombia que sueño para todos nosotros? Para empezar, una en donde haya cabida para todos, sin distinción de ningún tipo: color de piel, situación socioeconómica, orientación sexual, postura política, filosófica o religiosa; además, que busque permanentemente la paz con los bandos enfrentados a través del diálogo civilizado.

También sueño con un país que les dé prioridad a los más pobres, a las minorías étnicas, a los trabajadores de menor salario, a los ancianos y personas vulnerables. Adicional a ello, anhelo un lugar donde se cuide el entorno, donde identifiquemos a la tierra como nuestra madre común y ancestral y protejamos los recursos naturales que ella nos regala. Por último, fantaseo con una patria donde haya un respeto absoluto por los derechos de cada uno de los colombianos, y que para ello endurezca las acciones judiciales contra los infractores y eduque a toda su población para que nos reconozcamos como iguales, de esa manera podremos saldar la deuda antiquísima que tenemos, por ejemplo, con las mujeres y los niños que a diario son violentados por la cultura de la intolerancia en que vivimos.   


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