El primer nacimiento del ser humano sucede cuando el niño es expulsado del útero materno. Este recién nacido tiene una serie de características heredadas no solamente de los padres, sino también de sus líneas de ascendencia parentales. En lo que tiene que ver con los procesos de adaptación inicial al medio externo, ¿qué diferencia a la criatura humana de los demás animales? Los estudios comparados del comportamiento (la etología) nos muestran que todos nacen con una serie de características básicas o primarias, que le permiten al individuo la supervivencia; entre ellas están, por ejemplo, el succionar cuando se estimulan las zonas de la alimentación y el defenderse de diferentes formas ante una agresión que ponga en peligro la vida. Estos comportamientos no son resultado de un proceso de aprendizaje; los desencadenan determinados estímulos y tienen un carácter estereotipado (siempre la respuesta es igual). En este punto no son mayores las diferencias en las conductas heredadas, pero en el humano se produce un elemento diferenciador y se va dando por su capacidad para aprender a través de procesos reflexivos que ha desarrollado a un nivel más avanzado que el resto de los animales.
En
la medida en que en el humano se produce el desarrollo de sus estructuras
cerebrales, las conductas instintivas, aunque están latentes, cada vez se
expresan con menor intensidad, porque son controladas o reguladas por lo que se
denominan procesos mentales o cognitivos superiores: pensamiento, lenguaje,
aprendizaje, motivación, sentimiento e inteligencia, los cuales conforman el reconocimiento o la
conciencia que el individuo tiene de sí mismo. En este punto de su evolución,
el instinto de vida o el eros, como lo llamó el psiquiatra Sigmund Freud, se
incorpora y se complementa con los complejos procesos de socialización, dados por la interacción de la persona con el medio y la
cultura en los que se desenvuelve. En distintas
corrientes espirituales se habla de un segundo nacimiento para referirse, según
la tradición cristiana, a una “renovación a un reconocimiento de la existencia
de la santísima trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo”.
En el oriente, este segundo nacimiento es conducido por un
preceptor o gurú, quien inicia al discípulo en el camino espiritual, para su
encuentro con la divinidad. Tal
camino iniciático también es utilizado en las culturas ancestrales o aborígenes
de todos los continentes. ¿Cuál es el propósito de estas prácticas? La mayoría
de ellas concuerdan en que el propósito es el encuentro del ser con una
realidad esencial que está mucho más allá de la percepción habitual que dan los
órganos de los sentidos y los procesos cognitivos ya descritos. Es el
descubrimiento a través de la práctica diaria del autoconocimiento y del
encuentro de la persona consigo misma y con las leyes que rigen el
funcionamiento del universo. Se podría afirmar que el segundo nacimiento es lo
que humaniza al ser humano y lo reconcilia consigo mismo, con sus semejantes,
con los demás seres sintientes y con la madre tierra.
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