Una intervención integral que logró transformar un punto crítico de la
localidad, devolviéndole a la comunidad un espacio más limpio, seguro y digno.
La jornada, que contó con la participación de más de 38 funcionarios de
entidades distritales, 5 uniformados de la Policía y 12 miembros de la
comunidad, se convirtió en un ejemplo de trabajo conjunto para enfrentar
problemáticas complejas como la ocupación indebida del espacio público, la
acumulación de residuos y la presencia de estructuras no convencionales.
Una intervención que transformó el
entorno
Desde las primeras horas del día, las entidades instalaron un Puesto de
Mando Unificado (PMU) que permitió coordinar cada fase de la intervención. El
resultado fue contundente: 200 metros cuadrados de espacio público recuperados
y 7 metros cúbicos de residuos retirados, entre basuras, escombros y llantas.
Además, se logró el desmonte de 6 estructuras no convencionales y la
identificación de 10 carretas, lo que permitió avanzar en el reordenamiento del
sector y mejorar las condiciones de salubridad.
Las acciones de limpieza incluyeron recolección de residuos, lavado con
agua y jabón, y desinfección total del área, devolviendo condiciones adecuadas
para el uso ciudadano.
Atención social: clave para una
intervención sostenible
Uno de los componentes más importantes de la jornada fue el abordaje
social. En total, 20 personas habitantes de calle fueron atendidas
directamente, logrando 4 activaciones de ruta institucional y el retiro
voluntario de varios ciudadanos.
Entre la población atendida se identificaron 17 hombres y 3 mujeres,
incluyendo una joven menor de 21 años, quienes recibieron orientación en salud,
atención psicosocial y acceso a servicios sociales.
Este enfoque permitió reducir tensiones durante la intervención y avanzar
hacia soluciones más humanas e integrales.

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