- La ausencia de protocolos diferenciados y la
discriminación estructural son problemas persistentes para las personas trans
en los centros penitenciarios colombianos, según el Instituto Seres de la
Universidad del Rosario, centro que trabaja con las personas privadas de la
libertad.
- Uno de los principales vacíos detectados por el Instituto
Seres en las cárceles es el acceso a la salud con enfoque de género.
Bogotá- La población trans privada de la libertad en
Colombia enfrenta una situación de triple vulneración: por su condición de
reclusión, por el estado precario del sistema penitenciario y por su identidad
de género. Así lo advirtió Valentina Villamarín, profesional de investigación
social del Instituto Rosarista de Acción Social (Seres) de la Universidad del
Rosario, en un análisis sobre las condiciones y necesidades de este grupo.
“Estamos buscando comprender y visibilizar lo que ocurre en
las cárceles del país, puntualmente con la población trans privada de la
libertad. A nivel de cifras, el INPEC o las entidades a cargo no detallan qué
experiencias y necesidades puntuales tiene una persona trans en prisión”,
explicó la investigadora del Instituto Seres, centro que se dedica a la
investigación, formación y voluntariado para contribuir al desarrollo local y
fortalecer a las comunidades, en este caso de las personas privadas de la libertad.
De acuerdo con el libro “Derechos para la transformación y
la dignidad en personas trans privadas de la libertad”, la falta de espacios
seguros, la ausencia de protocolos diferenciados y la discriminación
estructural son problemas persistentes. “Hay mujeres trans en cárceles de
hombres y hombres trans en cárceles de mujeres. Eso significa que no se
respetan las identidades de género y que se enfrentan a discriminación, rechazo
y violencia física”, explicó Villamarín, una de las autoras.

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