Desde su inauguración hace 66 años,
la calle 26 o Avenida el Dorado se ha convertido en uno de los grandes hitos
urbanísticos de la ciudad, que ha impulsado su modernización y permitido la
expansión de la ciudad hacia el occidente. Su construcción le cambió para
siempre la cara a Bogotá. Hoy repasamos su historia.
Joaquín Camargo
12/09/2025
La avenida
Jorge Eliecer Gaitán es una de las avenidas más transitadas y conocidas de
Bogotá, pero paradójicamente muy pocas personas la conocen por este nombre.
Mejor conocida
como la Avenida El Dorado o la Calle 26, esta importante vía fue concebida con
el fin de conectar el centro de la ciudad con el Aeropuerto Internacional El
Dorado Luis Carlos Galán Sarmiento
Construida
entre 1952 y 1958 e inaugurada en 1959, durante el gobierno del general Rojas
Pinilla, esta avenida refleja el interés que tuvo el presidente por el
desarrollo de obras de infraestructura y urbanismo en Bogotá. Durante su
construcción soportó muchos ataques de aquellos que consideraban que era una
obra muy grande para una ciudad como Bogotá, que en aquel momento era pequeña y
no tenía la cantidad de transporte público y carros particulares que tiene en
la actualidad.
En las décadas
de los años 60 y 70, Bogotá vivió importantes transformaciones sociales,
políticas y urbanas. Durante esta época se da inicio al sistema de transporte
público basado en buses, aunque sin planificación integral. La capital se
consolidó como el principal centro poblacional del país, pasando de cerca de 1
millón de habitantes en 1960 a casi 3 millones en 1970. Esta explosión
demográfica le otorgó un papel fundamental a la Calle 26, ya concebida como una
avenida de doble calzada, con separador central y pasos a desnivel en algunos
tramos. Fue durante esa época que se urbanizaron sectores como El Salitre y se
desarrollaron complejos como la Ciudad Universitaria y el Centro Administrativo
Nacional o CAN, otro de los proyectos insignia del gobierno de Rojas Pinilla.
Durante las
décadas de los años 80 y 90 se empezó a fortalecer el carácter institucional de
la avenida con la presencia de entidades públicas como ministerios, embajadas y
organismos internacionales, lo que le otorgó el rol de “avenida del poder” del
occidente capitalino.
Ya en el nuevo
milenio esta vía inició su articulación, por medio de corredores exclusivos,
con el sistema integral de transporte Transmilenio, lo que amplió la zona de
cobertura, disminuyendo los tiempos de desplazamiento a un menor precio para la
ciudadanía, y con ello se proyectó como eje estructurante de movilidad entre el
aeropuerto y el centro de Bogotá.
Desde su
construcción en 1952, esta Avenida ha rebosado de vida y ha visto pasar
desde decenas de caravanas presidenciales hasta personajes ilustres como el
papa Francisco o Juan Pablo II, pasando por las multitudinarias manifestaciones
de aficionados que recibieron como “campeones” a los jugadores de la selección
Colombia en 2014.
Hoy en día, la
calle 26 es la más amplia de Bogotá. Su ubicación estratégica ha impulsado el
desarrollo de proyectos que la han convertido en corredor de centros
empresariales, zonas culturales, parques, edificios de vivienda y
administrativos.
Aquí el arte
también tiene un espacio importante, en el que cientos de artistas han
encontrado el lienzo perfecto para exhibir sus obras y convertirla en el museo
abierto más grande de la ciudad.
Así que no importa cómo la llamemos: Avenida Jorge Eliecer Gaitán, Avenida
El Dorado o Calle 26, esta vía ha sido protagonista del desarrollo de la
capital colombiana y es una gran representante de la Bogotaneidad y del empuje
transformador que mantiene esta ciudad en evolución.
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